En Finca Frutesol recibimos constantemente grupos en programas de visita escolar, como la reciente visita escolar Finca Frutesol del Colegio Centroamérica, donde estudiantes y docentes vivieron una experiencia de aprendizaje al aire libre.
Mariposaire: un aula viva de biodiversidad
La primera parada fue el mariposaire, un espacio donde las mariposas vuelan en libertad. Los estudiantes identificaron especies, aprendieron sobre su ciclo de vida y comprendieron su papel en la polinización y la conservación de la biodiversidad.


Mirador: aprender desde las alturas
Desde el mirador, los estudiantes contemplaron el volcán Masaya y los paisajes de la zona. Este espacio fue ideal para reflexionar sobre la importancia de conservar los ecosistemas y su influencia en el clima y la calidad del aire.

Huerto biointensivo en la visita escolar Finca Frutesol
En el huerto biointensivo, el grupo aprendió sobre cultivos sostenibles, recolectó tomates y reconoció plantas comestibles y ornamentales. Esta experiencia reforzó la importancia de producir y consumir alimentos orgánicos sin químicos dañinos.

Corral de aves de corral
El recorrido continuó en el corral de gallinas y chompipes, donde conocieron sobre la crianza responsable y cómo sus desechos se transforman en abono natural para los cultivos.


Tecnología solar: deshidratadores y cocinas solares
En el área de innovación, los estudiantes descubrieron cómo la energía solar puede usarse para conservar frutas, hierbas y hortalizas, así como para cocinar de manera limpia y sin emisiones contaminantes.

Composta en la visita escolar Finca Frutesol
Los restos vegetales se transforman en abono orgánico que regresa al huerto para nutrirlo. Los niños pudieron observar, tocar y comprender cómo la composta es clave en la agricultura sostenible.



¡Vamos a la cabañita, hasta pronto Frutesol!
¡Leo, Leo, Leo! Al finalizar este recorrido por la finca, todos corearon unánimes el nombre de Leo en forma de despedida, concluyendo esta bonita experiencia en la cabañita donde los niños compraron jabones, miel, granola y otros productos elaborados artesanalmente en Finca Frutesol.

Un cierre con sabor a lo natural
La visita concluyó en la cabañita de Frutesol, donde los estudiantes despidieron a Leo, nuestra mascota, y adquirieron productos artesanales como jabones, miel y granola, llevándose un pedacito de naturaleza a casa.

Lo que los estudiantes aprendieron en Finca Frutesol
Durante esta visita escolar, los estudiantes lograron:
Relacionar conceptos de clase con prácticas reales de agricultura sostenible.
Observar procesos que promueven el cuidado ambiental.
Valorar la biodiversidad y las energías renovables.
Comprender el origen de los alimentos y la importancia de producirlos de manera responsable.


En Finca Frutesol creemos que el aprendizaje se fortalece cuando se vive. Esta jornada fue una oportunidad para que niñas y niños desarrollaran una conexión más consciente con la naturaleza y entendieran el impacto de nuestras decisiones en el medio ambiente.

